¿Qué es y cómo escribir un obituario?
El obituario o esquela es un aviso fúnebre publicado en medios impresos o digitales para informar del fallecimiento de una persona a sus familiares, amigos y conocidos. Además, los invita a participar de la ceremonia de funeral y despedida final al difunto.
Este breve texto biográfico resume los principales hitos en la vida del fallecido, funcionando como un último tributo escrito a su memoria. De una extensión aproximada de entre 100 y 150 palabras, el obituario se ha transformado en una tradición consolidada como parte del proceso de duelo.
Contenidos de un obituario
Lo primero que debe contener cualquier obituario es el nombre completo de la persona fallecida y su edad al momento del deceso. Luego se añade la fecha y lugar de su nacimiento, así como la fecha y sitio reciente de su muerte.
En el caso de personas públicas o muy conocidas, se suele insertar una fotografía reciente. También puede agregarse su residencia habitual.
A continuación, se detallan de forma escueta sus principales estudios realizados, trayectoria profesional o laboral y los logros más destacados que obtuvo en vida en distintos ámbitos. Asimismo, se consignan aficiones, pasatiempos e intereses que cultivó con entusiasmo durante años.
No pueden faltar los familiares directos más cercanos que le sobreviven, como su cónyuge o pareja, hijos, hermanos y en algunos casos nietos u otros parientes. Ellos son parte esencial de su círculo íntimo.
Hacia el final del obituario se indica con precisión el lugar, día y hora del velatorio y funeral, tanto el protocolo en la capilla como la posterior cremación o ceremonia de entierro si corresponde. Se invita a los dolientes a hacerse presentes y se entregan los respectivos contactos de la funeraria a cargo.
Consejos para escribir un obituario
A la hora de redactar un obituario que refleje dignamente la vida del difunto, se recomienda:
- Ser escueto, preciso y directo con la información. No explayarse en detalles menores.
- Destacar sólo los principales hitos académicos, laborales, deportivos u otros.
- Mantener un tono respetuoso y cálido. No debe leerse frío.
- Privilegiar hechos sobre opiniones subjetivas. No es una biografía íntima.
- Releerlo al menos dos veces antes de entregar su redacción final.
- El lenguaje debe ser sencillo y sobrio, acorde a la ocasión.
El obituario perdurará en la posteridad como un último homenaje de familiares y amigos a quien ya no está. De ahí la importancia de dedicarle el tiempo necesario para que sea especial y memorable.
Con una extensión de no más de 150 palabras y los datos biográficos esenciales antes descritos, podemos despedir por escrito de la mejor forma a ese ser querido. El obituario representa un último gesto de amor y respeto hacia quien continúa presente en nuestros corazones.